Ciudad de México, 04 de enero de 2024 – En una sesión solemne, Lenia Batres Guadarrama asumió su nuevo rol como magistrada de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), marcando un hito en la historia judicial de México. Con la toga magisterial impuesta por la ministra presidenta Norma Lucía Piña Hernández, Batres Guadarrama no solo se convirtió en la quinceava mujer en la historia de la SCJN en portar este símbolo de justicia, sino también en una voz crítica y reformadora dentro de la institución.

En un discurso audaz, la ministra no dudó en señalar las falencias que, a su juicio, han mermado la eficacia y la imparcialidad de la Suprema Corte. Acusó al tribunal de extralimitarse en sus funciones, confundiendo la jerarquía constitucional y asumiendo roles que invaden otros poderes del Estado, en especial el legislativo. Esta crítica apunta a una preocupante subordinación de la constitución a las decisiones de la Corte, en lugar de lo contrario.

La ministra Batres Guadarrama también cuestionó el enfoque del Poder Judicial, reprochando su inclinación hacia casos de alto perfil político, en vez de concentrarse en temas críticos como la seguridad pública y la lucha contra la delincuencia. Este énfasis en lo político sobre lo social, según ella, ha contribuido a la impunidad y a un desequilibrio en la justicia.

Además, en su intervención, Batres Guadarrama abordó el tema del ajuste de sueldos a los ministros, argumentando la necesidad de adherirse a las disposiciones constitucionales, independientemente de las visiones partidistas. Este enfoque pragmático subraya su compromiso con la ley y la constitución, más allá de las influencias políticas.

La nueva ministra destacó también los avances en términos de paridad de género en la SCJN y la inclusión de perspectivas más terrenales y críticas hacia el Poder Judicial. Su llegada simboliza no solo la diversidad en el máximo tribunal, sino también una apertura a enfoques distintos y más críticos del sistema judicial mexicano.

La presencia de importantes figuras políticas y familiares durante su toma de protesta refleja el entramado político y social que rodea su nombramiento. Entre ellos, su hermano Martí Batres, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, y otros funcionarios de alto rango, subrayando la relevancia política de este evento.

Batres Guadarrama, con una carrera política que incluye su paso por varios partidos y su asesoramiento a figuras clave como López Obrador y Claudia Sheinbaum, trae a la Corte una mezcla de experiencia política y jurídica. Su designación por el presidente López Obrador y la posterior elección en el Senado, después de tres rondas de votación, reflejan tanto su relación con el gobierno actual como el proceso democrático detrás de su selección.

Su adscripción a la segunda sala de la SCJN, especializada en temas administrativos, fue propuesta por la ministra presidenta Norma Piña al finalizar la sesión. Esto coloca a Batres Guadarrama en una posición clave para influir en cómo la Corte maneja asuntos administrativos y legislativos.

La llegada de Batres Guadarrama a la Suprema Corte representa no solo un cambio en la composición del tribunal en términos de género y diversidad, sino también una promesa de renovación en su enfoque y metodología. Su discurso inaugural deja en claro su intención de desafiar el status quo y abogar por una Corte más apegada a los principios constitucionales y menos influenciada por la política.

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