CDMX a 12 de marzo, 2024.- En un episodio que pone de relieve las profundas heridas y la persistente demanda de justicia por parte de los familiares de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, mostró en su conferencia matutina del martes una serie de objetos —resorteras, piedras y balines— utilizados por los manifestantes durante un reciente intento de irrumpir en Palacio Nacional. Este acto de protesta, descrito por el mandatario como un «portazo», tuvo lugar el pasado 6 de marzo, cuando los padres y madres de los estudiantes buscaban entregar un documento y exigir diálogo directo con el presidente.

 

El gesto de López Obrador de mostrar los objetos, entregados por Jesús Ramírez, vocero de la presidencia, no solo buscó evidenciar la naturaleza del enfrentamiento, sino también subrayar la política de no provocación de su gobierno. A través de la descripción detallada de los objetos, el presidente intentó pintar un cuadro de la situación, sugiriendo que las demandas de diálogo venían acompañadas de acciones violentas.

 

Esta confrontación se produce en un contexto de creciente frustración por la falta de avances significativos en la investigación de la desaparición de los normalistas en septiembre de 2014. A casi una década del incidente, las familias continúan clamando por respuestas y justicia, en un caso que ha marcado profundamente el tejido social y político de México.

 

El presidente también abordó otros temas relacionados con el caso Ayotzinapa, incluida la preocupante desaparición de dos agentes de la Fiscalía General de la República (FGR) asignados a la investigación y la fuga de un policía detenido en relación con el asesinato del normalista Yanqui Kothan Gómez Peralta. Estos eventos subrayan la complejidad y los obstáculos en la búsqueda de la verdad y la justicia en uno de los casos más emblemáticos de desaparición forzada en la historia reciente de México.

 

La determinación del presidente López Obrador de no ceder ante provocaciones y su llamado a la colaboración ciudadana en la captura del policía fugado reflejan los desafíos que enfrenta el gobierno en su esfuerzo por hacer frente a la corrupción y la impunidad. Sin embargo, la exhibición de los objetos de la protesta ha suscitado críticas de quienes consideran que desvía la atención de la responsabilidad del Estado en garantizar la seguridad de sus ciudadanos y en resolver casos de injusticia.

 

A medida que el caso Ayotzinapa continúa sin resolverse, la sociedad mexicana sigue observando de cerca, esperando acciones concretas que lleven a la verdad y la reconciliación.

 

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